Te llamo para decirte que…

Mercedes Míguez Díaz-Montenegro · Villajoyosa (Alicante) 

Esa era tu doctrina, la violencia. Yo intentaba ver tu parte buena, hacerte cambiar. Ya no como abogado, éramos amigos. Te saqué de tantos apuros. Todavía me siento un miserable de cuando te libré de ir a la cárcel por un simple tecnicismo administrativo, aun veo la cara de aquel pobre tullido al que atropellaste conduciendo borracho, una lágrima de indignación corría por su mejilla. Rompiste un brazo a tu hijo porque pisaste a su pato y te golpeaste la cabeza. El niño lloraba por su brazo y por su pato mientras yo te sujetaba para que dejaras de pegarle. Yo siempre estuve allí, por eso sé mejor que nadie que no vales ni lo que voy a tener que pagar por esta conferencia. Ahora están a salvo de ti, y tú estas sólo. Por cierto, eso que firmaste esta mañana era la orden de desahucio, llegarán mañana a echarte.

 

 

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