Pesadilla

Ana María Martín González · Las Palmas de Gran Canaria 

Quedaban dos días para presentarme a la oposición de juez, los nervios se apoderaban de mí. Estaba tan cansado que caí rendido. Me encontré en un jardín, los árboles eran magistrados, altos, enjutos. Los pájaros eran letras que volaban sin ton ni son: Derecho laboral, pederastia, doctrina judicial, divorcio, derecho constitucional, procedimiento sumario, crimen pasional, procedimiento civil, desahucio, alegato… Un pelícano llevaba en su boca abierta gran cantidad de folios, una manada de patos graznaba y lo seguían hasta llegar al alcornoque donde un águila hacía de juez. Veía aquel desfile con una angustia tremenda, el águila no apartaba su torva mirada de mí. Me encontraba en el examen oral y aquella mirada taladraba mi cerebro, las lágrimas comenzaron a nublar mi vista. Se oyó un fuerte pitido y un loro que gritaba: -¡Conferencia, conferencia! Me desperté sobresaltado, la música de mi móvil me taladraba los oídos.

 

 

 

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