Mediación:el plato del día a día

Marta Zamora Lozano 

Nos sentamos a desayunar para repasar, por última vez, el argumento de nuestra defensa. Al fondo de la barra escuchamos mucho tumulto. El chico becario se acerca, tímidamente, a preguntar lo que sucede. “He preguntado cuál era el plato del día y sin ton ni son me ha llamado escolia, como si no supiera lo mal que pronuncian las erres. Pero, ¿a qué viene este insulto gratuito? Poca vergüenza…” El joven le pidió calma al malhumorado señor. Acto seguido se giró hacia la camarera, china, que con cara desconcertada gritaba cada vez más fuerte “ Es-col-i-a-tuuuu”. “Señor, esta mujer sabe pronunciar perfectamente la erre pero creo que le fallan las enes. No le grita escoria tú, sino que le está respondiendo a su pregunta: Es col y atún”. El chico se vuelve a sentar a la mesa y brindamos para celebrar su mediación, presiento que será un buen abogado.

 

 

 

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