Lawyerman

Pilar Blázquez · Madrid 

Una mujer china entró solicitando un abogado y allí estaba yo, Lawyerman, el tipo que estudió Derecho para limpiar de escoria la ciudad. Me entregó los papeles y mi instinto sospechó que malvivía esclavizada por alguna mafia. Tras hojear los documentos, decidí investigar para salvarla del mal. No fallé. Sin apenas esfuerzo desmantelé una banda criminal y, como siempre después del juicio, me rodearon los periodistas ¡Por favor, Lawyerman…! Aún no habían concretado una pregunta cuando sentí la voz sobresalir del tumulto: ¡Martínez! —gritaba —¿liquidará un IVA con las facturas que le dio la señora o continuará en la inopia? Mi jefe volvía a recordarme qué personaje representaba yo. Porque ni soy ayudante del fiscal ni mi vida es el argumento de una película de Lamet; sino que interpreto al becario que, en una gestoría de barrio, se plantea si en vez de leyes, debió de estudiar guión cinematográfico.

 

 

 

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