La mejor puesta en escena

María Dolores Moya Gómez · Puente Tocinos (Murcia) 

Formando parte de un jurado popular descubrí mi verdadera vocación; con 35 años retomé con ahínco los estudios. Empeñado en demostrar mis dotes para la abogacía, dejé mi trabajo en el teatro para ser “un becario». El mismo día en que me licencié tenía un contrato en un conocido bufete. Me crecía en cada caso, era como seguir subido a un escenario en el que siempre sería protagonista. Transmitía cómo disfrutaba con cada argumento que daba hasta que me asignaron la defensa de una escoria, un famoso empresario acusado nuevamente de explotar laboralmente niños de la comunidad china. Al comienzo del juicio apenas me salía la voz y me mostraba sudoroso; el tumulto aumentaba. Me auto convencí: “todos tenemos derecho a una buena defensa”. Hice mi mejor puesta en escena; perdí el caso, recibió la peor de las penas. Soy tan buen abogado como actor.

 

 

 

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