La importancia de los idiomas

Ramón Vigil Fernández · Madrid 

Allí estaba, frente a la orilla del mar. En otras circunstancias hubiera disfrutado de aquella hermosa puesta de sol. Sin embargo, el sudor emborronaba sus ojos mientras sus pies se hundían en el hormigón. Hubiera preferido que le llenaran de plomo en el restaurante, pero le habían reservado un final más macabro. Era un camello de poca monta al que su abogado había convencido para sacar una confesión de los Petrelli, conseguir el favor del fiscal y rebajar así su pena. Aquel abogado estaba ahora pudriéndose en un socavón en medio del desierto y él dormiría con los peces. Mientras se hundía recordó cómo los Petrelli ya se habían creído aquella historia de que pertenecían a la mafia italiana continental y que estaban allí para formar parte de su negocio, cuando, mientras brindaban juntos, pidió aquel plato de cartapacio. Ahora, la carne cruda que comerían los peces sería la suya.

 

 

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