DESPERTANDO A LA VIDA

Antonio Díez Núñez · Valladolid 

Con ocho años vi por última vez a mi padre. Estudió Derecho porque creía en la Justicia y en las personas.Defendió altruistamente a una familia en un desahucio, frente a un afín a la doctrina del régimen que se avecinaba. En un clima de tensión, tras pronunciar una conferencia, nos pidió que marcháramos al pueblo.“Volveré y cocinaremos tu plato favorito: pato a la naranja”, me dijo. Un día, en aquella villa, algunos gritaban: “¡Ha caído Madrid!”. Poco después, el cartero nos entregó una carta de un amigo ferroviario de papá. Mi madre me dijo que papá llegaría aquella tarde. La estación estaba engalanada con banderas desconocidas y una banda amenizaba la llegada de los héroes de la cruzada. Nosotras fuimos lejos de la terminal. El tren apenas se detuvo depositando una caja de madera… Y una amarga lágrima resbaló por mi rostro, penetrando por una grieta del féretro.

 

 

 

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