Western

David Villar Cembellín · Castro Urdiales (Cantabria) 

Es un día triste, el Juez ha muerto. La columna de almas dolientes acompaña el féretro. De fondo, una campana tañe tristemente, dibujando una pátina de duelo y pena sobre la estampa. Es un día triste, el Juez ha muerto. Las ruedas de la carreta se arrastran moribundas sobre las piedras del camino. El día se desgaja como una mandarina, arrebolándose en tonos anaranjados. Es un día triste, el Juez ha muerto. Niños iracundos lloran con rabia de hombres, hombres justos gimotean como plañideras. No hay justicia sobre los collados de Whylems Creek. Es un día triste, el Juez ha muerto. Toda vida tiene un vencimiento. Y la de aquel Juez que mantuvo su integridad e intentó hacer de este abrevadero un lugar mejor, tocó a su fin esta tarde. Nunca tuvo una oportunidad, por eso es un día triste. Porque el Juez ha muerto. La Esperanza ha muerto.

 

 

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