Venturita

Ricardo Hiraldo Iglesias · Caguas (Puerto Rico) 

Ventura González, abogado de pobres, con su pañuelo amarillento y oloroso a sardina limpió de su viejo paraguas los residuos de las naranjas que le lanzaron unos chicos. Se le prohibió ejercer, por negarse a jurar lealtad a las leyes del gobierno militar invasor. Por eso se había convertido en hazmerreír del pueblo, especialmente después de la llegada de aquel nuevo abogado, Míster Smith, quien no perdía la oportunidad de ridiculizarlo al pasar frente al tribunal diciéndole con un marcado acento: -Adiós, Venturita, abogado sin título. Cuando trataron de desahuciarnos de la casa de mi abuela, el juez municipal permitió al viejo colega representarnos. Tras un extenso interrogatorio al demandante, Ventura obtuvo una victoria legal aplastante sobre el arrogante abogado del norte. Con mis nueve años de orfandad, puse mi mejor cara de monaguillo y sin poderme contener pregunté: ¿Míster Smith, es usted un título sin abogado?

 

 

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