Sin recuerdos

Francisco Verjano Gordillo · Mataró (Barcelona) 

Salí del despacho algo tarde, con un mal presagio. Llegué a casa y el silencio me inquietó, la televisión apagada, la luz encendida. No había nadie. Salí a la calle titubeando, buscando una señal que me indicase el camino. Una procesión de Nazarenos bajaba por calle Plasencia y me dirigí hacía allí. Divisé a una muchedumbre que se arremolinaba en torno a algo y aceleré el paso. Intenté acercarme sin tener sospecha alguna de lo que iba a encontrarme. Un hombre se había metido en la fuente de un parque, con los zapatos puestos, imitaba a un pájaro y vociferaba cosas ininteligibles. – Este tío es de otro planeta,- comentaba uno de los curiosos. Me abrí paso a empujones, enfadado y triste, recordando el fallo de la sentencia: “Incapacitado” decía. Lo cogí del brazo con cariño, me miró sorprendido y le dije, – volvamos a casa papá.

 

 

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