PROCURADORES DE MARTE

Manuel Moreno Bellosillo · Madrid 

Vino en su nave espacial en forma de campana. Descendió con su maletín por una columna de luz hasta la tierra. De tipo humanoide, bajito, cabezón y de color naranja brillante como una mandarina, no difería mucho de la imagen popular de los marcianos. Traía una demanda escrita en su extraño idioma, con traducción jurada y con vencimiento en veinte días marcianos, siendo los martes inhábiles a efectos del cómputo. Reclamaban la subsanación de los daños y perjuicios sufridos en su planeta por el choque de unas sondas lanzadas desde la tierra, en virtud del artículo 1910 de su Código Civil. Notificó la demanda y se marchó en su nave espacial. Era el primer contacto de la tierra con una raza alienígena, sobrepuestos de la fascinación y el asombro, cundió el desaliento, la pena y el estupor: tenían procuradores, abogados, juicios¡€™sin duda se trataba de una raza hostil.

 

 

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