PRIMER ASALTO

MAYTE CASTRO ALONSO · PICAÑA (VALENCIA) 

El ruido del despertador me taladró la sien de forma despiadada. Solo habían pasado tres horas desde la última copa que había ingerido intentando ahogar mis penas. Cuando me levanté, mi cabeza volteaba angustiosamente como una campana en un día de entierro. Me miré al espejo y me sentí como un fracasado. Seguía sin entender cómo podía haber perdido aquel caso. Mi cliente era una clara cabeza de turco. Hoy saldría en las columnas de todos los periódicos. De camino al despacho me paré en un kiosco a comprarme uno. En la portada había una foto de la Audiencia Nacional y en letras grandes se podía leer “Posible corrupción del Juez Esteban en el caso de las Mandarinas Colombianas”. Entonces lo comprendí todo. Sonreí orgullosamente y con la cabeza bien alta, me ajusté la armadura emocional y me dispuse a enfrentarme de nuevo al próximo vencimiento.

 

 

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