Perfume

Isabel Fraile Sánchez · Arucas (Las Palmas de Gran Canaria) 

Fue un caso mediático. Los periódicos del país y hasta la prensa rosa llenaron sus principales columnas con la historia. Yo, tu abogado, no solo me emborraché de fama, estaba aturdido por tu belleza, por tus ojos verdes y tu sonrisa de ángel, pero sobre todo me tenía subyugado tu olor a mandarina y canela. Y de nada me sirvió oír campanas de advertencia al saber que eras culpable de fraude… y de su muerte. Poco antes de que el juez dictase la pena, me dejé convencer –por tu promesa de reunirnos en el Caribe– y participé en tu fuga. Pero… ¡descubrieron mi juego por una llamada anónima! Hoy es el vencimiento de mi condena por ayudarte, por ocultar pruebas, por mala praxis. No sé qué haré con mi vida. Tal vez, como tantas noches he soñado, siga la estela de tu perfume hasta encontrarte. Y, entonces…

 

 

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