PAPEL MOJADO

PEDRO Dí–AZ NAVIDAD · Baeza (Jaén) 

Al principio fue como si hubiese caído en un gran agujero. La resaca de la noche anterior le había dejado fuera de combate, y, al mirar el pasado, era como si contemplase la vida de otra manera distinta, más dura y terrible, como si todo su cuerpo se disgregase en un número de partículas espirituales. Igual que cuando un soldado presta juramento de fidelidad a la bandera, y luego, en el combate, entrega fácilmente sus armas al vencedor, sin pedir siquiera socorro. Había perdido su primer juicio y no pudo soportarlo. Aquella noche se refugió en el alcohol. Desde que comenzó en la abogacía, había sentido aquella prisa imperiosa por vencer, aquel deseo infatigable, ese apetito insaciable de triunfo que ahora veía frustrado, tirado en mitad de la calle, en un charco abyecto de agua inmunda, con los papeles de la sentencia y el traje impecable de Armani mojados.

 

 

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