Nunca pises descalzo una moqueta rosa

Sofía Herranz Bargueño · Madrid 

¡¡¿Pero como se te ocurre?!! Por qué no abriste la puerta, joder, la bofia te está buscando ¿quieres acabar en el banquillo? Saben donde estás, ¿me oyes? Donde estás. ¿Para qué sirve el pacto para que salieras airoso? ¿Para qué sirve que me deje los cuernos, si tú no me haces caso? – chillaba mi abogado como un cerdo, efervescente como la gaseosa, seguramente con su vena hinchada y soltando babas a cada palabra – Quiero que salgas del hotel sin llamar la atención… ¡Ni se te ocurra llevarte el jabón como souvenir! Pagas, ¡lo que sea!, coge un taxi y que te den el recibo, ¿Me oyes? Pagas y te marchas. Te espero en diez minutos… se te va a caer el pelo.

 

 

 

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