Lavarse las manos

Mª Carmen Serrano Arnau · Los Dolores - Murcia 

Ni por un instante pensé que aquel gesto mío pudiera pasar a la historia, como así fue. ¡lavarse las manos! ¿Quién lo iba a decir? Fue equiparable a lo que hoy sería el fallo de un Juez. Albergaba yo la sospecha de que ese hombre no era de este planeta y el tiempo, como veis, lo ha demostrado. Festejáis su nacimiento y también su muerte. Los pintores más geniales han inmortalizado su imagen, rodeada de angelitos y pájaros, en cúpulas de grandes catedrales. En Semana Santa, en cada procesión, de cada pequeño pueblo, se muestran esculturas paseantes en un intento de recrear su vida. ¿Acaso alguien se ha parado a pensar que todo el mérito fue mío, de Pontius Pilatus? Pues así fue, nunca debí lavarme las manos. Otro gallo os cantaría.

 

 

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