La Pascua

Pilar Marco Novella · Zaragoza 

Lunes, comparezco ante el Tribunal eclesiástico. Martes, me llama mi abogada. ¿Pero cómo se te ocurre decirles que bautizaste a la niña porque no te importaba que tuviese el carnet de entrada en su asociación histórico cultural? Miércoles, papá ¡quiero ver a los patatitos! ¿Qué? Sí, patatiiitooo, prrruuuummm, pum, pum, pum, prrrruuummm. ¡Ah, la procesión! Jueves, terraza de helados. El presidente del Tribunal eclesiástico me saluda mientras mira lastimeramente a la pequeña. Me asalta la sospecha. Viernes, llega la Sentencia. Me siento de otro planeta. Lo peor del Fallo, soy perjudicial para la niña. Sábado de gloria. Papá, ¿por qué mamá duerme con un señor que viste bata? ¿Cómo? Sí, el de la terraza. Domingo de resurrección. Hablo con mi abogada: ¡menudo pájaro, Su Eminencia, no te preocupes de más! Lunes de Pascua. ¡Qué bien sabe la mona con mi hija y la prensa del día!

 

 

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