La llamada

Ángel José Pérez Izquierdo · Madrid 

El viaje de empresa había ido bien, muy bien, teniendo en cuenta que por la noche Claudia le había abierto la puerta de la habitación del hotel donde se hospedaban, después de haber presentado juntos el estado de las demandas a los directivos. Un encuentro de lujuria bien regado con champán. Al despertarse en su habitación por la mañana, la resaca no le impidió enviar un sensual mensaje a Claudia sobre lo ocurrido, pero… al principio dudó… pulsó la tecla de envío… volvió a mirar su móvil… Resonó en su cabeza el solemne juramento ante el altar, la mujer de blanco… y un desesperado grito de socorro se ahogó en su garganta mientras contemplaba en la pantalla el número del móvil de su mujer junto a la frase “mensaje enviado”.

 

 

 

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