La crisis

Sebastián Trías Salom · Palma de Mallorca 

Según manifestó el acusado durante el interrogatorio, al llegar a casa su hijo le contó la parábola de la multiplicación de los panes y los peces, que había estado estudiando en catequesis. Poco después, mi defendido, padre de 5 hijos, sin estudios y desempleado desde hace 3 años, se presentó en la iglesia con una lata de sardinas y una barra de pan con la intención de que, con ayuda de la Gracia Divina, el cura las multiplicase y así poder alimentar a toda su familia. ¿Acaso alguien puede echarle en cara que, al oír las carcajadas ante su idea, en su desesperación, cogiese un paraguas y golpease repetidamente al cura y los monaguillos? Yo creo que no. Por eso solicitamos ante este tribunal un veredicto de no culpable para mi defendido, otra víctima inocente de la maldita crisis, cuya única intención era poder dar de comer a su familia.

 

 

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