Entre tú y yo

Nuria Rubio González · Madrid 

Tómate esto, es mano de santo para la resaca. Bebiendo no solucionarás nada. El amor no se ahoga en un vaso de whisky; se desvanece con el paso del tiempo. Al principio, te sentirás morir y harás cosas estúpidas, como marcar su número de teléfono solo para escuchar su voz. Llegará una noche en la que te responderá entre risas otra persona. Una dolorosísima punzada en el corazón te advertirá de que el íntimo juramento de amor eterno tiene en realidad fecha de caducidad. Es lo que me sucedió a mí hace dos años cuando telefoneé al domicilio particular de nuestra querida magistrada doña Socorro Miracles y fuiste tú quien atendió la llamada.

 

 

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