El hotel

Joaquín Sánchez López · Almería 

En el juzgado, yo defendía la construcción de un hotel en un paraje protegido, y ella, ecologista, verde, activista y solidaria, se sentaba en el banquillo por defender a palos sus ideales. Nos enamoramos. Ella creyó que yo era un tipo con clase; precisamente yo, que me tomo el whisky con gaseosa. Yo pensé que ella era una bohemia despreocupada; ella, que me mandaba las cartas de amor con acuse de recibo. Nos queríamos. Al final y gracias a un sucio pacto con la Administración, el hotel salió adelante y ella se libró, pero no pudo perdonar mi contribución a la injusticia y me abandono por principios. Destrozado y herido, prendí fuego al hotel. Culpable de amor. Acabé en la cárcel y el hotel se construyó de nuevo. Ella aún viene a verme a prisión. Ahora es relaciones públicas en el hotel. Ella, la ecologista, verde, activista y solidaria…

 

 

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