EL COLEGA

Juan Carlos Denis · Santa Fe- Argentina 

Jamás iría a una procesión pero tampoco renunciaré a creer en Jesucristo. Lo admiro como colega pues no surgirá abogado como él en este planeta. Hace tiempo mi padre me enseñó a admirarlo. Solamente abría su Biblia y leía un fragmento sobre una mujer bajo sospecha de adulterio, a punto de ser apedreada. Los celos del marido eran su condena, el odio de los verdugos el fallo. Mi colega, al defenderla, era la justicia. Dos mil años después, estoy a minutos de perder mi reputación en un caso que no me redituará beneficios, pero quien defiendo es inocente como un pájaro y la ley lo condena. Me creció la barba y mi cabello. Huelo a madera recién labrada. Mi alegato será con metáforas y cuando mi cliente sea declarado inocente, le rogaré que no se equivoque más. Mi padre decía que gustabas de resucitar; sospecho que hoy lo harás colega.

 

 

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