Despistado

Julia Robles Robles · Santo ¡µngel (Murcia) 

Fue el caso más extraño de atropello que he llevado nunca. Su esposa declaró entre llantos que siempre iba distraído, pensando en sus cosas, ajeno al mundo diferenciado en aceras y calzadas por el que caminaba. Lo insólito no fue el motivo sino el efecto pues, cuando el coche le dio de pleno, en principio rebotó en el capó y luego salió volando, gritando socorro, hasta que se perdió en las alturas. Los testigos declararon bajo juramento que miraban al cielo, haciendo visera con las manos, por ver si caía más acá o más allá el atropellado, pero que ya nunca bajó. Sin cuerpo no había delito. Se desestimó el caso, entregué mi número a su mujer por si el accidentado aparecía y me fui a emborrachar. A la mañana siguiente, de resaca, recibí una desconcertante llamada.¡€™Oiga, que estoy bien. Me quedé aquí en las nubes, a mi gusto.

 

 

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