Despedida de carnaval

Fco. Javier Peco Vazquez · MADRID 

Desde mi despacho, mientras preparo el interrogatorio del acusado, veo pasar la Cofradía del Entierro de la Sardina. Alla va la comitiva con cuatro monaguillos con paraguas flanquendo el féretro y un cura de mentira. El Tribunal del tiempo ha puesto fin al Carnaval. Se vislumbra la Cuaresma con su cadencia exacta. Detrás, como una estela lúgubre, una docena de deudos tocados de chisteras relucientes por el agua y un tanto mas de plañideras que compiten con las nubes por humedecer la escena que completa la curiosidad renovada de algunos viandantes ateridos por el frío y apagados, como los velones por el agua, por la luz mortecina de este final de febrero. Lo que ninguno sabemos todavía es que ese muerto fingido no lo es tanto y que fallecio hace algunos minutos por un silencioso infarto fulminante. Y que, precisamente por ello, mi juicio de mañana quedará suspendido sine die.

 

 

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