DE JUZGADO DE GUARDIA

JOAQUIN COMINS TELLO · ALZIRA 

Puso punto y final a la columna preparada para la edición de la revista JURISTAS, con la que colabora habitualmente, mientras daba cuenta al último jugoso gajo de una mandarina que solía comer entre horas. Ella lo esperaba en la cama, como tantas otras noches, pero él no podía olvidar el término para apelar una sentencia que condenaba a su mejor cliente a la pena de tres años de prisión por un delito urbanístico. Llevaba dándole vueltas al tema y el plazo finalizaba al día siguiente. La tensión acumulada durante tantos meses no le dejaba ver con claridad y no lograba una argumentación válida para sus alegaciones. Justo en el momento en que las campanas del reloj del Ateneo, le anunciaban que el día había acabado, pudo oír: Cariño, ¡¨vas a venir pronto?. Su estremecida entrepierna le auguró que el recurso se presentaría en el Juzgado de Guardia.

 

 

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