Con gaseosa también se liga

Soledad Toribio Hernando · MADRID 

Estaba tan eufórico celebrando la victoria de mi equipo, que cuando saqué la botella para refrescarme no fui consciente de que llevaba todo el partido saltando. El líquido salió disparado haciendo diana en una rubia sentada dos filas más abajo. La pobre recibió una ducha de gaseosa que dejó arruinado su peinado y el modelo de Armani, que tan bien le sentaba. Se preparó tal trifulca que acudió la policía. Los gritos de la chica y sus acompañantes, me hicieron temer que si no se calmaban los ánimos, acabaría sentado en el banquillo de la comisaría. Al final, los agentes, consiguieron poner orden y llegamos a un pacto: yo debería pagar los recibos del tinte y la peluquería, y ellos, a cambio, me dejarían marchar. Esa noche acabé en el bar del hotel, tomando una bebida sin gas y, cómo no, acompañado por la rubia.

 

 

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