Carroñeros del poder

Alejandro Mateos Rodrigo · TOLEDO 

Otra vez la misma insufrible procesión de todas las mañanas: Abriendo la comitiva, su ilustre señoría escoltado por esa corte de aves carroñeras a la espera de recoger las migajas de su poder. Y lo más triste es que formo parte de ese vergonzoso cortejo. Yo no quiero ser un buitre como ellos, yo quiero ser un elegante pájaro que vuela en libertad. Entre ellos me siento tan extraño que creo pertenecer a otro planeta. No puedo soportar más esta sensación. ¡Allá voy…! ¿Qué te parece? Tan sólo he dado un pequeño paso y rápidamente, otro buitre se ha acomodado en el que era mi hueco. Anda que ha tardado… ¡Eh tú! ¡Aparta de ahí!… Lo admito, he cometido un fallo, pero creo que aún estoy a tiempo de dar marcha atrás sin levantar sospechas. Soy como ellos: un ave de rapiña adicta al poder.

 

 

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