Autosugestión

María García Becara · Madrid 

En el juicio del Pueblo contra Zachary “Pájaro” Smith, sube a declarar el acusado. —¿No es cierto que cuando la policía le detuvo, reconoció usted que se había visto obligado a propinar una buena tunda a «aquella procesión de diabólicos hombres vestidos de blanco»? —inquirió el fiscal reciamente. —Señoría, tenían a un hombre de color junto a una parrilla e iban a prenderle fuego. Yo solo hice lo que tenía que hacer —ratificó “Pájaro”, agarrado a su sombrero—. Limpiar el planeta de esa escoria. —¿Y qué le indujo a pensar que debía tomar usted la iniciativa? —prosiguió el fiscal—. ¿No valoró un posible fallo de cálculo? —La sospecha de que los encapuchados habrían de freír a aquel pobre si no intervenía rápidamente. —Señoría, que conste en acta que los agredidos eran cocineros celebrando un congreso gastronómico, y que el hombre de color era el encargado de la barbacoa.

 

 

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