Imagen de perfilRecalificación inversa

Nieves Prieto Lavin 

Compré el solar con el deseo de construirme a capricho una vivienda para la jubilación. Los tres primeros años, sin prisa, recabé todo el material. Seguidamente hice un curso avanzado de Autocad para hacer los planos a nivel detalle máximo. El trienio siguiente lo dediqué a un casting de albañiles y artesanos. Pero he aquí que tanto tiempo me entretuve en el empeño que la Administración se sacó de la manga la recalificación inversa: mi suelo pasaría de urbano a urbanizable y luego a rústico. No hubo abogado –ni siquiera uno llamado Don Urbano- capaz de deshacer aquel desmán en nombre del cambio climático, pese a litigar hasta Estrasburgo. Nuevos tiempos, nuevos paradigmas, decían. ¿No se podían tener hipotecas en negativo y pagar por depositar millones en los bancos?. El mundo seguía girando pero jurídicamente se había vuelto del revés. Resiliente, planté un huerto y morí viendo crecer la hierba.

 

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