Imagen de perfilAPROBAR DERECHO PROCESAL

José Miguel Perlado Villafruela 

No había color, si la elección tenía que ser entre estudiar los apuntes de derecho procesal o buscar a Esther en la disco, y hacer lo posible por espantar a tanto aspirante a bailar con ella, a buscar un sitio más tranquilo, a acompañarla a casa…

Basta de zarandajas, quedaban tres días para el examen y el aprobado seguía tan lejos como los favores de Esther, ese ángel rubio e indiferente que apenas pisaba la facultad y sin embargo parecía aprobar sin esforzarse.

Acabar la carrera, entrar de pasante en algún bufete, obtener cierta independencia económica, todo pasaba por cerrar la mente a distracciones con exquisito olor a piel suave y tentadora. Sobre todo la del cuello.

Cada página era un triunfo, cada esquema un mundo peleado hasta tener una sombra de esperanza de aprobar, si el profesor era benévolo.

Dio igual: Esther se sentó inmediatamente delante en el examen.

 

 

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