PIDA UN DESEO

LUIS JAVIER CÓRDOBA HERRERA · ALGECIRAS (CÁDIZ) 

Cuando ocurrió se sintió tan perdido que sólo pensó en alejarse de aquel lugar todo lo posible. Luego, cansado de doblar las esquinas del mundo, se ocultó tras una de ellas a descansar. Su dación aquel día fue sólo de dos monedas y un botón. Jamás se imaginó en aquella realidad. Observó con desdicha como, sin embargo, aquella misma tarde cientos de monedas habían sido arrojadas a la fuente de la plaza: “El abogado que me defendió en la expropiación tenía razón -se dijo-, pedir compasión no es el camino”. Desde aquel día dejaron de brotar tristes melodías de su saxofón, y sustituyó, en su cartel de cartón, aquella frase derrotista que avocaba al altruismo por otra que, aunque más egoísta, había demostrado ser más simple y efectiva: “Pida un deseo”. Desde entonces todo le fue mucho mejor.

 

 

 

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