Lo perdido

Juan Ramón Rosario Ruiz · MADRID 

Volvió para recoger el botón. Se había caído mientras les empujaban. No le importó quedarse sin sus peluches, sin sus cuentos, sin sus otros amuletos; ni siquiera le importó quedarse sin casa y que su madre llorara y suplicara. Quería su botón para cambiar el mundo, para que todo volviera a ser como antes: su padre tocando el saxofón las tardes de lluvia mientras merendaba, su madre asomada a la ventana buscando la llegada de su hermana, el agente judicial que se había perdido y no había podido entregar la notificación de desahucio, ¡la expropiación de su vida!, decía la tía Luisa, sin poder recurrir a la dación en pago, que debía ser un lugar o un hada buena. No entendía nada, aunque sabía que los que tenían razón, los buenos, eran los despojados. Lo único importante era volver a tener el botón de la suerte en su chaqueta.

 

 

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