EN EL TRAPECIO

JUAN PEREZ MORALA · MADRID 

El abogado extrajo al azar un par de CD`s. Uno de jazz, que apartó porque no le entusiasmaba el omnipresente saxofón, y el concierto de Aranjuez. Introdujo éste y apretó el botón reproductor. A los primeros compases, comenzó a redactar el recurso contra una expropiación. La cliente no tenía más patrimonio que su singular belleza, y la casita de pueblo que un proyecto de autovía quería engullirse. En el primer otrosí del escrito, pensó que sería de razón moderarse en la minuta. Pero en el segundo, se imaginó invitado a una merienda rural. Sería como una mágica y bucólica dación en pago, no tipificada en código alguno, que le compensaría de la alfa a la omega. Firmado el escrito se relajó. En la frontera del sueño, la carpa deontológica de su conciencia se cernió sobre él. Dentro, un trapacista de familiar silueta se ejercitaba sin red.

 

 

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