El resacón del dragón

Alejandro Riera Rufete · Redován (Alicante) 

En la declaración del abusón, Ramón, dio con el botón de la razón. Con la educación de un camaleón, presentó la declaración de la coalición con la colaboración de la comisión como colofón. La detención significó la abolición de la expropiación, y el patrón aprobó la dación de su dirección en la diputación. Ante la traición en la sesión, inició una persecución al son del saxofón contra la acusación, mas sin el pastón por la remuneración, el butrón fue la emisión del perdón. La civilización cantó el alirón en la celebración de la prisión sin protección y la emoción sustituyó a la desmotivación. En el sillón de su habitación, el juez de la acusación como último eslabón, cerró el caso de la urbanización y soltó una exclamación: ¡Qué tostón de corrupción!

 

 

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