EL COMPROMISO

Elisa García García · Burgos 

Mi padre, que es escritor, se empeña en que yo aprenda todas las reglas para acentuar las palabras, y como castigo me hace escribirlas varias veces; ayer me hizo escribir veinte veces saxofón, razón, botón, dación y expropiación ¡Qué peñazo! Y todo porque quiere que siga sus pasos y escriba libros. Cuando terminé, le dije que de mayor, no quiero ser escritor sino abogado y formar una ONG que se llame “Abogados del mundo”. Me miró sorprendido y me preguntó: ¿Por qué hijo mío? Me daba un poco vergüenza pero al final le conté lo del otro día en el colegio cuando la profesora regañó a un amigo mío y yo le defendí. Ella, mirándome, con la clase en silencio, dijo: “Desde luego tú para abogado no tendrías precio, además, podrías montar una ONG”. Sin pensarlo mucho dije que sí y toda la clase aplaudió. “Ahora, papa, estoy comprometido”.

 

 

 

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