Concierto para saxofón y abogado

Raquel Dios Almeida · VIGO (PONTEVEDRA) 

¡Llévese el saxofón! Casi le grito, mientras sus pasos derrotados le conducen escaleras abajo. Minutos antes lo ha puesto sobre mi mesa y mirándome a los ojos me ha dicho, quiero entregárselo como dación en pago para saldar mi deuda con usted. Junto a la ventana entreabierta, soplo a través de la boquilla mientras mi dedo corazón pulsa un botón escogido al azar. Sin proponérmelo estoy tocando. Ni si quiera lo sé, pero es Mozart, la obertura de la flauta mágica. Llaman. Abro la puerta. Decenas de personas se agolpan en el pasillo. Expropiación, acierta a balbucear uno. Intento imponer un poco de razón. Ninguno recuerda como ha llegado hasta mi despacho. Yo soy abogado, no puedo ayudarles. Explico ¡Un abogado, eso es lo que necesitamos! Entonan a coro. Un lejano recuerdo infantil me atrapa. Mi madre habla de una ciudad alemana, Hamelin, y del hechizo de la música.

 

 

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