Acentuación final

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

Sacó el estuche negro. Había tomado una decisión. No volvería a ocurrir. Jamás. Pulsó el botón de retroceso en su memoria y repasó su actuación en la sala de audiencias, que por la magnitud del recuerdo se le antojaba un salón. Recordó su presentación, pronunciada con decisión, repasó su cuidada argumentación… no encontró borrón alguno en su actuación como abogado defensor. Era un evidente caso de expropiación, que exigía la dación de una determinada indemnización. Entonces ocurrió. El juez, martillo en mano, no pronunció su decisión; tosió, se incorporó, llevó su mano al pecho y se desplomó. Un ataque al corazón. El abogado palideció. Tenían razón, había sido él, su expresión, su dicción… su intervención, afilada como un punzón le fulminó. Abrió el estuche, el metal le deslumbró, apuntó la boquilla al rostro y enmudeció: lo único agudo que emitiría ahora su boca sería una canción con su saxofón.

 

 

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