Pasiones

Marta de Dios Crespo · A Coruña 

Le latían las sienes. Nada más salir del juzgado se aflojó la corbata y se deshizo de su maletín en la primera papelera. Aceleró el paso. Al doblar la esquina se metió en un bar y pidió el menú del día. Jugueteaba con el mechero cuando la vio pasar frente a la cristalera. Dejó un billete sobre la mesa, abrochó su gabardina y salió a la calle. Una voz sonó al otro lado del teléfono. ¿Quiere su comisión? Pues yo quiero ganar ese pleito y la clave está en esos papeles. La línea se cortó al instante. Se deslizó en un taxi y la siguió hasta un motel de las afueras. Todavía vestía traje de chaqueta, pero se había quitado los tacones. Le recibió con un beso. ¿Sabes que voy a hacer con esto? Sobre la cama descansaba una bolsa de deportes llena a rebosar de pruebas periciales. Una hoguera.

 

 

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