Nuevos tiempos

José Miguel Perlado Villafruela · MADRID 

La sociedad, dentro de cincuenta años, seguirá tan judicializada como ahora. El cliente de un restaurante se quejará al camarero de que en el menú figuraban “chuletas de cordero”, en plural, y el plato sólo contenía una, entre muchas patatas fritas. El camarero contestará algo más airadamente de lo debido y el cliente, enfadado, planteará un pleito al restaurante. La Fiscalía, con la colaboración de la RAE, constituirá una comisión para estudiar si el género del sustantivo citado en el menú era vinculante y si el mismo menú podría considerarse un contrato entre restaurante y cliente, cuestión clave de la demanda. El jurado popular preferirá el brillo de los focos antes de desestimar el asunto por baladí y, deslumbrado por el oropel de la notoriedad, fallará culpabilidad. El camarero y el propietario del restaurante serán quemados públicamente en la hoguera, para escarmiento del gremio. Es lo único que habrá cambiado.

 

 

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