El hechizo

William Teixeira Correa · Montevideo - Uruguay 

Con ella he compartido pleitos, comisiones, menús, pero nunca imaginé que la invitaría a salir por motivos extra laborales. Y es que siempre pensé que mantener la distancia entre compañeros de trabajo era clave. Mis otros colegas del bufete no entienden qué le veo. Critican su nariz, su edad -demasiado madura para mí, dicen-, su cabellera desgreñada. Se burlan diciendo que parece una bruja y que me tiene hechizado. Pero a mí lo que digan me da igual. Por eso ahora estoy aquí, esperándola. Por fin abre la puerta. Un gato negro sale disparado y se escurre entre mis piernas. Tras él, sale ella, vistiendo una túnica y un sombrero de pico negros, con una escoba en la mano. Sonríe y pregunta si soy un inquisidor. Respondo que le espera la hoguera. Luego la tomo de la mano y, sin importarnos el qué dirán, partimos para la fiesta de disfraces.

 

 

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