A fuego lento

Marta Trutxuelo García · Andoain (Gipuzkoa) 

Entre cánticos y danzas rituales unos preparaban la hoguera y otros hacían sonar las claves, que emitían un gemido agudo y estridente. Yo, con el típico atuendo ceremonial, debía diseñar el menú que se cocinaría en la enorme olla. Sería ¡plato único!: fiscal corrupto con salteado de pleitos y regado con un buen Comisión alavés, crianza… «¡La sesión comienza en cinco minutos!» Desperté entre un murmullo de voces y el ir y venir de pisadas: unos funcionarios del juzgado preparaban las carpetas en los asientos de la sala, otros colocaban las sillas emitiendo un chirrido agudo y estridente. Yo, con mi típica toga de letrado, era el secretario de la Comisión de investigación. Él, adobado e hinchado a sobornos, además de fiscal era miembro clave de esa comisión, y el instigador encubierto del fraude inmobiliario que se investigaba. “Ya te hincaré el diente… si esto fuera África…”, me consolé relamiéndome.

 

 

Queremos saber tu opinión