Sin rencor

María de Gracia Peralta Martín 

Hijo mío, aún no se que hicimos mal tu madre y yo. Siempre trabajamos para que no te faltase de nada y llegases a ser un gran abogado. ¿Cuál fue el motivo de tu distanciamiento? Cuando estudiabas decías que algún día pagarías todo lo que estábamos haciendo por ti. Nosotros no queríamos ningún tipo de ofrenda, simplemente tu cariño y reconocimiento. Llevamos años soñando con una llamada de teléfono. Utilizando tus palabras, creo que decretaste el sobreseimiento de esta noble causa. Nunca le dije a tu madre ni una palabra, pero tengo mis argumentos. Te avergüenzas de nuestra condición. Somos humildes, gente de campo. Aunque trabajando en él pudimos pagar tus estudios. Ningún rencor. Este anciano enfermo te pide que vengas a ver a tu madre. Quizás no te reconozca. Su mente está divagando en el camino de las sombras. Pero ella siempre lleva entre sus manos tu fotografía.

 

 

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