Milonga lunera

Maria Graciela Bolo · Buenos Aires (Argentina) 

Su luz, que no deja huella, plateó en su perfil porteño la mirada torva, el ceño, la cruz de su negra estrella. Con luz de luna se sellan muerte, pruebas, argumentos, causa y sobreseimiento. Postales de una querella. Que todo al fin fue por ella, dice. Y saca del bolsillo la vieja fotografía. La luna, mientras, espía la ofrenda; guiña en su brillo, y se va. Sin dejar huella.

 

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