La Virgen togada

Alberto Artaza Varasa · A Coruña 

Cuenta la leyenda que todo el pueblo estuvo rezándole a la Virgen mientras duró la instrucción de la causa contra el Alcalde. A los pies de la Imagen dejaban todo tipo de ofrendas y en las casas se veneraban fotografías de su Estampa. El pueblo rebosaba fe y devoción por todas sus esquinas. Los más fervorosos, de tanto invocarla, juraban haberla oído hablar en varias ocasiones. Que había dicho que ya sólo existiría la Justicia Divina; que la justicia de los hombres había dejado de ser virtuosa, que era lenta y carente de medios, y que los que creyeran en Ella serían juzgados con amor y benevolencia. Cuando se conoció el sobreseimiento del proceso, el pueblo se sumió en un estado de devoción y beatitud cercano al éxtasis. La Virgen había escuchado sus argumentos. Desde entonces, el manto brocado de la virgen ha sido sustituido por una sencilla toga.

 

 

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