Aviso

Amaia Maialen Serrano Uria · Bilbao 

Recuerdos, sonrisas de felicidad y ternura en nuestras miradas. Y sin embargo, ni la ofrenda del ramo de novia a la virgen ha sido suficiente para evitar tu marcha. Dices que mi trabajo ha sido la causa, mi ciega dedicación al mismo. Quise ser una superwoman, una abogada de éxito para ti, pero tú sólo deseabas estar conmigo. Me avisaste, y sólo ahora, mientras mis lágrimas mojan la fotografía de nuestra boda, me doy cuenta de la profundidad de tus palabras. El sobreseimiento es imposible, no encuentro ya argumento a mi favor, soy culpable. Ahora la casa está vacía, la televisión apagada, ya no hay calcetines tuyos en cada esquina. Sólo una nota, escrita a mano que dice: “El que avisa no es traidor, es avisador”. – “¡Despierta, que quedan tres horas para tu boda!” ¿Un mal sueño o un aviso?

 

 

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