Abogado paralelo

Víctor Lorenzo Cinca · Lleida 

Aunque mi abogado me lo repetía una y otra vez -no sufras, las pruebas no son concluyentes, el juicio se resolverá a tu favor- yo no acababa de quedar convencido. Su argumento principal para defender mi inocencia consistía en que la fotografía tomada por la cámara de seguridad del colegio no era demasiado nítida. Y me aseguraba que sólo con eso no podían sentenciarme por el secuestro de aquellas cinco niñas, todavía en paradero desconocido. Como desconfío de sus métodos racionales, he ido realizando mis particulares esfuerzos para conseguir que no me declaren culpable, convencido de la mayor efectividad de estos. Así que hoy, cuando he escuchado al juez decretar el sobreseimiento definitivo de la causa, por falta de pruebas, no lo he pensado ni un minuto: he despedido a mi abogado y he vuelto al zulo para ofrecer, agradecido, la quinta y última ofrenda de sangre virginal al diablo.

 

 

Queremos saber tu opinión