Pitiflonio

Ernesto Fernández · Dos Hermanas (Sevilla) 

Los tiempos en que Miliki era ídolo de masas, Ronald McDonal un símbolo de modernización, y Micolor la marca líder de detergentes, habían quedado atrás. El payaso Pitiflonio sobrevivió a todo, incluso a la gran escasez de narices de goma del 93. Pero esta crisis fue demasiado. Los contratos de cumpleaños se desplomaron, pelucas y zapatones ya no desgravaban, y el gobierno no les dedicaba ni una sola línea en sus planes de intervención. Pitiflonio encabezó la huelga que desató una despiadada cacería de funcionarios, secretarias, y hasta abogados en pasantía. ¡stos, cual pichones, caían bajo los martillos-pedorreta de los airados payasos, dejando un rastro de legajos y confetti por los pasillos ministeriales. Alarmado por la situación, el presidente accedió a entrevistarse con el cabecilla. Pitiflonio le estampó una tarta de crema ante millones de televidentes. La crisis no se solucionó, desde luego, pero, y lo que nos reímos…

 

 

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