Máxima del cazador

Carlos López Martínez · Gijón 

Como en una cacería, no abate la presa el que mejor puntería tiene, si no el que es buen cazador y sabe esperar el momento adecuado para disparar. Don Augusto es un buen cazador de hombres. Tiene su despacho al lado de la Audiencia Nacional. A su servicio siempre hace la pasantía algún licenciado con matrícula de honor, pero el león de las facultades sólo es un pichón en la realidad, que es una jungla donde el que no caza es cazado. Así que él les enseña rapidamente a cazar para comer, empezando por la lección más importante: «cada legajo es una bala que no hay que desperdiciar, dispara sólo cuando sea posible hincar el diente y huelga decir, que si es posible, cobres por adelantado»…

 

 

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