Leyenda judicial

Amor Lago Menéndez · Valladolid 

Dicen las malas lenguas que, recién aprobada la oposición, los miembros de la carrera fiscal son recluidos en un centro de alta tecnificación y adiestrados contra el abogado. Su favorito, aquel que, terminada la pasantía, se incorpora con ilusión al ejercicio de la profesión y en sus primeros pleitos es, cual pichón, presa fácil, siendo abatido sin compasión en los estrados. Ya se sabe, un juicio es la guerra y perder la muerte. Hoy me estreno. En la Sala, el Ministerio Público, apostado tras unos legajos, al sentir mi presencia rápidamente adopta una postura defensiva. La inactividad por la pasada huelga ha acrecentado su instinto depredador. Al grito de ¡audiencia pública! comienza la cacería.

 

 

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