Jubilación

Joan Iglesias · Hospitalet de Llobregat (Barcelona) 

Un rastro de muerte condujo al equipo del inspector-jefe Smith por los corredores del bufete de Jason Carpenter, prestigioso penalista de Chicago. En estado de alerta, empuñando su arma, se deslizaron silenciosamente por las dependencias… había sido una cacería: clientes y abogados cosidos a balazos, una estudiante en pasantía degollada como a un pichón. Huelga decir que Smith había presenciado cientos de escenarios abyectos, pero al asomarse arma en mano al despacho de Jason Carpenter sintió un vago estremecimiento que presagiaba lo que había de ocurrir. Un ventilador acababa de encenderse en el interior esparciendo por doquier las hojas de un legajo y, sin saber aún adónde apuntar, Smith pudo reconocer la voz del viejo Carpenter gritando: “Socio, te jubilas conmigo” y al instante sintió entre las cejas el impacto de su penúltima bala.

 

 

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